lunes, 22 de junio de 2015

Impedimentos virtuales para el cumplimiento de nuestros intereses






Los intereses primordiales, aquellos que en realidad tienen un gran impacto en nuestra vida y cuyo proceso de seguimiento muchas veces nos cuesta culminar; varias veces se ven sesgados u obstaculizador por las sombras del temor, la inseguridad, los factores externos a nuestra voluntad como lo son nuestra situación económica, nuestro estado emocional, nuestra ubicación geográfica, etc.

Un interés parte de un deseo, un deseo cuya materialización se cristaliza en el establecimiento de metas y objetivos. Pero, ¿por qué no nos atrevemos a culminar o establecer dichas metas y objetivos? ¿Cuáles son los principales obstáculos a los que nos enfrentamos en nuestro camino? ¿En realidad esos obstáculos existen?, ¿quién es el responsable en caso de que tales obstáculos existan?.. Tales cuestionamientos deberían pasar por nuestra cabeza con la intención en todo momento de analizar introspectivamente el por qué de nuestra toma de decisiones. Porque al final, la toma de decisiones juega un papel primordial; tanto en la valentía de atravesar el sendero como en la cobardía de descansar a la orilla del primer riachuelo que encontremos en el camino.

¡Un bello ángel!, ¡un tierno beso!, una dulzura tras sus encuentros. ¡Un gran esfuerzo!, tras el trofeo, caer rendido tras un intento. ¿Por qué? ¿Por qué no nos atrevemos a luchar por lo que queremos?,  ¿Por qué dejar apagar el fuego de cupido cuando en verdad sabemos que esa luz es la indicada?¿por qué rendirnos ante aquel ogro que sólo muestra ira y desprecio, cuya verdadera naturaleza es la envidia y la cobardía?, ¡pobre ser llamado humano!, cuya mente es tan sencilla de enajenar y minimizar con el soplido del más leve viento.

Todos hemos caído hasta los suelos, dejando a un lado nuestros anhelos. ¿Si el ave fénix resurge de las cenizas, el deseo indeleble puede volver a concientizarse con tal fuerza que oriente nuestras acciones a luchar por lo que queremos?, la respuesta es sí, pero para ello debemos cambiar nuestra actitud para con nosotros mismos y para con la vida.

Existen un gran sin número de razones que utilizamos para autoengañarnos, tales razones no son más que la viva cara del temor a salir de nuestra zona de confort. El miedo a lo desconocido es una de las principales causas por las que no nos atrevemos a realizar lo que queremos. Quizá tengamos el inmenso interés de aprender alguna profesión empero necesitamos pasar a una vida independiente, tras haber vivido tanto tiempo en una relación parasitaria nos es difícil valernos por nosotros mismos. El pajarillo tiene que extender sus alas cuando nunca ha podido ni siquiera obtener un gusano por su propia cuenta, con suerte, tiene el conocimiento de cómo volar, sin embargo jamás ha puesto en práctica tan valioso conocimiento.

En contraparte, la parvada muchas veces también quiere retener al pajarillo en el nido, ¿esto funge como un pretexto válido para el incumplimiento de nuestras metas?; por supuesto que sí, siempre y cuando seamos conscientes de que lo que deseamos no es en realidad lo que deseamos, porque aquel que en realidad desea alcanzar algo y es consciente de ello, luchará contra los dragones del destino para alcanzar el tesoro preciado del deseo. Si aún no nos convence, y creemos que en realidad deseamos algo pero no nos atrevemos a luchar por ello, quiere decir que estamos bajo las garras del temor. ¿Cómo vencer al temor? , reflexionando acerca de nuestras pasiones, nuestros miedos y nuestras fortalezas. No hay mayor armamento para un hombre que trata  de vencer sus miedos que el conocerse a sí mismo. Pero conocerse a sí mismo no conlleva regirse sólo por la opinión externa, conlleva regirse por el pensamiento reflexivo cuyo producto surge de una sana interacción con la conciencia, donde el conflicto cognitivo es sólo el comienzo de la luz de la verdad, nuestra propia verdad. Aquel que se rija por el pensamiento reflexivo y lo aplique sobre sí mismo, está purificando sus pensamientos de la enajenación social, al menos en gran parte.

El temor a la pérdida de confort no es la única razón por la que no nos atrevemos a perseguir nuestros intereses, existen en efecto otras cosas como las externas: aquellas variables independientes del sujeto. Quizá deseamos estudiar una carrera profesional, sin embargo nuestros recursos y ubicación geográfica no son factores que jueguen a nuestro favor. ¿Esto es en realidad un obstáculo? La respuesta es sí, sí si en realidad no estamos dispuestos a salir de la mediocridad y la autojustificación de nuestra falta de empeño y esfuerzo. ¿Quién obtiene las cosas de manera tan sencilla? Nadie, y si lo hace no lo valora, lo que seguramente lo llevará a la perdición. Aquel que desea lucha bajo cualquier circunstancia por lo que quiere. Quizá tenga que postergar sus objetivos, o muchas veces tome calles tangentes a la avenida principal pero jamás olvidando a dónde quiere llegar, retomando al final, siempre su camino. No existe peor mal que el minimizarse a uno mismo, no existe peor error que el creer nosotros mismos que no podemos hacer lo que nos proponemos, porque si desde un comienzo llevamos eso en mente, tenemos la fuerza de voluntad derrotada desde el principio. Si el combustible se ha agotado antes de iniciar la travesía ¿de qué nos vamos a suministrar después?

Pero existe algo mucho peor, un verdadero problema para aquel que lo padece, que estoy seguro, a la mayoría de nosotros nos ha pasado. El peor de todos los males para el incumplimiento y abandono de nuestros intereses es la falta de conocimiento de nosotros mismos.

Como predicaba anteriormente, el ser humano es fácilmente enajenable. La enajenación mental es posible debido a que el ser humano difícilmente se conoce a sí mismo, por ende, esto conlleva que muchas veces la decisión de “nuestro destino” esté en las manos del otro, o del “gran otro”, menos de nosotros mismos. El no conocernos nos hace proclives al autoengaño. Existen varias facetas del autoengaño: el conformismo, el miedo, la desvalorización, la falta de voluntad, la desmotivación, la indisciplina, los prejuicios y las emociones aflictivas. Visualizando lo anterior ¿qué tienen en común las facetas del autoengaño?, lo primero que viene a nuestra mente es el autosabotaje y la auto-obstaculización.

Típicamente la sociedad contemporánea es conformista, los medios de comunicación hacen ver la mediocridad como “sublime”: El consumismo está en primer plano, el valor de uso está por los suelos. Vale más alimentar el narcisismo artificial producto de la enajenación que alimentar el deseo natural del ser humano, tal deseo puede contemplarse con 3 palabras: familia, salud y amor. Somos conformistas en el plano de las relaciones sociales más no en el plano material. Al final, la sociedad producto del sistema capitalista comienza a sentir el síntoma de tan terrible enfermedad: las guerras son su máxima expresión.



Un cuestionamiento más puede tener cabida en nuestra reflexión: ¿por qué desvalorizamos aquello que nos gusta?, ¿cuán razón tiene el profesor de enseñanza clásica al infravalorar los trabajos de Van Gogh ante los de Einstein? No todo lo que indica la cultura muchas veces tiene la razón. La cultura es una visión dominante de la realidad, más no es la realidad como tal.

 Aquel que ha triunfado es aquel que se ha atrevido a brincar los muros del statu quo, aquel que ha dicho: ¡la realidad, no es lo que parece!, el verdadero creativo, el verdadero artista rompe paradigmas. ¿Por qué no ser un artista en la contemplación de la vida?, de nuestra propia vida. El matemático es tan estúpido intentando encestar una canasta de baloncesto como el médico tratando de hacer una reproducción de cualquier cuadro de Diego Rivera. Con esto no quiero decir que el médico no pueda aprender o no tenga la habilidad de crear pinturas de gran calidad, con esto quiero expresar el resentimiento que se muestra en mi pecho al escuchar que el concepto de inteligencia se reduce a las habilidades lingüísticas y lógico matemáticas. Desde que me hice consciente de tan severo problema, no he encontrado un solo argumento que sea válido para concebir las habilidades artísticas como carentes de inteligencia. A la sociedad nos hace falta aprehender el concepto de inteligencias múltiples propuestos por Gardner. Sin embargo, todo conlleva un proceso. ¡Sólo los valientes se atreverán a retar el statu quo y alcanzaran a llegar muy lejos!, no hay razón válida para desvalorizar nuestros intereses o deseos. El sistema nos orienta a cumplir los deseos dominantes, el de algunos pocos; pero la felicidad no se alcanza siendo sirviente de los demás, la felicidad se alcanza siendo sirviente de uno mismo, cumpliendo nuestros gustos y caprichos. Más vale músico feliz que abogado frustrado, al final, si hacemos lo que en realidad nos gusta, es mucho más probable que obtengamos la felicidad plena.


Así pues podríamos continuar desmenuzando el resto de facetas del autoengaño, sin embargo llegaríamos a la misma conclusión: nos autoengañamos porque nos dejamos enajenar por el otro, y la razón por la cual nos enajenamos es por la falta de conocimiento de nosotros mismos. Existen elementos imprescindibles para alcanzar nuestros objetivos y metas: autoconocimiento, valentía y perseverancia. Para poder contar con tales elementos es imprescindible comenzar con reflexionar sobre nuestra toma de decisiones, nuestras acciones, nuestro presente, nuestro pasado, nuestras metas y objetivos, nuestros deseos, etc. Todo esto a través del pensamiento crítico y la introspección, después, habremos dado un paso a la victoria.

El autoengaño de una vida falsa en facebook


Y tú, ¿quieres salir de tu zona de confort?


Ahora, ¿para qué eres bueno?



1 comentario:

  1. Hola :) me gustó mucho tu entrada, ¿podrías hablar luego acerca de la elección de carrera o sobre ideologías? Son temas que a mi parecer podrían ser muy interesantes, Saludos

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