Los intereses primordiales,
aquellos que en realidad tienen un gran impacto en nuestra vida y cuyo proceso
de seguimiento muchas veces nos cuesta culminar; varias veces se ven sesgados u
obstaculizador por las sombras del temor, la inseguridad, los factores externos
a nuestra voluntad como lo son nuestra situación económica, nuestro estado
emocional, nuestra ubicación geográfica, etc.
Un interés parte de un
deseo, un deseo cuya materialización se cristaliza en el establecimiento de
metas y objetivos. Pero, ¿por qué no nos atrevemos a culminar o establecer
dichas metas y objetivos? ¿Cuáles son los principales obstáculos a los que nos enfrentamos
en nuestro camino? ¿En realidad esos obstáculos existen?, ¿quién es el
responsable en caso de que tales obstáculos existan?.. Tales cuestionamientos
deberían pasar por nuestra cabeza con la intención en todo momento de analizar
introspectivamente el por qué de nuestra toma de decisiones. Porque al final,
la toma de decisiones juega un papel primordial; tanto en la valentía de
atravesar el sendero como en la cobardía de descansar a la orilla del primer
riachuelo que encontremos en el camino.
¡Un bello ángel!, ¡un tierno
beso!, una dulzura tras sus encuentros. ¡Un gran esfuerzo!, tras el trofeo,
caer rendido tras un intento. ¿Por qué? ¿Por qué no nos atrevemos a luchar por
lo que queremos?, ¿Por qué dejar apagar
el fuego de cupido cuando en verdad sabemos que esa luz es la indicada?¿por qué
rendirnos ante aquel ogro que sólo muestra ira y desprecio, cuya verdadera
naturaleza es la envidia y la cobardía?, ¡pobre ser llamado humano!, cuya mente
es tan sencilla de enajenar y minimizar con el soplido del más leve viento.
Todos hemos caído hasta los
suelos, dejando a un lado nuestros anhelos. ¿Si el ave fénix resurge de las
cenizas, el deseo indeleble puede volver a concientizarse con tal fuerza que
oriente nuestras acciones a luchar por lo que queremos?, la respuesta es sí,
pero para ello debemos cambiar nuestra actitud para con nosotros mismos y para
con la vida.
Existen un gran sin número
de razones que utilizamos para autoengañarnos, tales razones no son más que la
viva cara del temor a salir de nuestra zona de confort. El miedo a lo
desconocido es una de las principales causas por las que no nos atrevemos a realizar
lo que queremos. Quizá tengamos el inmenso interés de aprender alguna profesión
empero necesitamos pasar a una vida independiente, tras haber vivido tanto
tiempo en una relación parasitaria nos es difícil valernos por nosotros mismos.
El pajarillo tiene que extender sus alas cuando nunca ha podido ni siquiera
obtener un gusano por su propia cuenta, con suerte, tiene el conocimiento de
cómo volar, sin embargo jamás ha puesto en práctica tan valioso conocimiento.
En contraparte, la parvada
muchas veces también quiere retener al pajarillo en el nido, ¿esto funge como
un pretexto válido para el incumplimiento de nuestras metas?; por supuesto que
sí, siempre y cuando seamos conscientes de que lo que deseamos no es en
realidad lo que deseamos, porque aquel que en realidad desea alcanzar algo y es
consciente de ello, luchará contra los dragones del destino para alcanzar el
tesoro preciado del deseo. Si aún no nos convence, y creemos que en realidad
deseamos algo pero no nos atrevemos a luchar por ello, quiere decir que estamos
bajo las garras del temor. ¿Cómo vencer al temor? , reflexionando acerca de
nuestras pasiones, nuestros miedos y nuestras fortalezas. No hay mayor
armamento para un hombre que trata de
vencer sus miedos que el conocerse a sí mismo. Pero conocerse a sí mismo no
conlleva regirse sólo por la opinión externa, conlleva regirse por el
pensamiento reflexivo cuyo producto surge de una sana interacción con la
conciencia, donde el conflicto cognitivo es sólo el comienzo de la luz de la
verdad, nuestra propia verdad. Aquel que se rija por el pensamiento reflexivo y
lo aplique sobre sí mismo, está purificando sus pensamientos de la enajenación
social, al menos en gran parte.
El temor a la pérdida de
confort no es la única razón por la que no nos atrevemos a perseguir nuestros
intereses, existen en efecto otras cosas como las externas: aquellas variables
independientes del sujeto. Quizá deseamos estudiar una carrera profesional, sin
embargo nuestros recursos y ubicación geográfica no son factores que jueguen a
nuestro favor. ¿Esto es en realidad un obstáculo? La respuesta es sí, sí si en
realidad no estamos dispuestos a salir de la mediocridad y la autojustificación
de nuestra falta de empeño y esfuerzo. ¿Quién obtiene las cosas de manera tan
sencilla? Nadie, y si lo hace no lo valora, lo que seguramente lo llevará a la
perdición. Aquel que desea lucha bajo cualquier circunstancia por lo que
quiere. Quizá tenga que postergar sus objetivos, o muchas veces tome calles
tangentes a la avenida principal pero jamás olvidando a dónde quiere llegar,
retomando al final, siempre su camino. No existe peor mal que el minimizarse a
uno mismo, no existe peor error que el creer nosotros mismos que no podemos
hacer lo que nos proponemos, porque si desde un comienzo llevamos eso en mente,
tenemos la fuerza de voluntad derrotada desde el principio. Si el combustible
se ha agotado antes de iniciar la travesía ¿de qué nos vamos a suministrar
después?
Pero existe algo mucho peor,
un verdadero problema para aquel que lo padece, que estoy seguro, a la mayoría
de nosotros nos ha pasado. El peor de todos los males para el incumplimiento y
abandono de nuestros intereses es la falta de conocimiento de nosotros mismos.
Como predicaba
anteriormente, el ser humano es fácilmente enajenable. La enajenación mental es
posible debido a que el ser humano difícilmente se conoce a sí mismo, por ende,
esto conlleva que muchas veces la decisión de “nuestro destino” esté en las
manos del otro, o del “gran otro”, menos de nosotros mismos. El no conocernos
nos hace proclives al autoengaño. Existen varias facetas del autoengaño: el conformismo,
el miedo, la desvalorización, la falta de voluntad, la desmotivación, la indisciplina,
los prejuicios y las emociones aflictivas. Visualizando lo anterior ¿qué tienen
en común las facetas del autoengaño?, lo primero que viene a nuestra mente es
el autosabotaje y la auto-obstaculización.
Típicamente la sociedad
contemporánea es conformista, los medios de comunicación hacen ver la
mediocridad como “sublime”: El consumismo está en primer plano, el valor de uso
está por los suelos. Vale más alimentar el narcisismo artificial producto de la
enajenación que alimentar el deseo natural del ser humano, tal deseo puede
contemplarse con 3 palabras: familia, salud y amor. Somos conformistas en el
plano de las relaciones sociales más no en el plano material. Al final, la
sociedad producto del sistema capitalista comienza a sentir el síntoma de tan
terrible enfermedad: las guerras son su máxima expresión.
Un cuestionamiento más puede
tener cabida en nuestra reflexión: ¿por qué desvalorizamos aquello que nos gusta?,
¿cuán razón tiene el profesor de enseñanza clásica al infravalorar los trabajos
de Van Gogh ante los de Einstein? No todo lo que indica la cultura muchas veces
tiene la razón. La cultura es una visión dominante de la realidad, más no es la
realidad como tal.
Aquel que ha triunfado es aquel que se ha atrevido a brincar
los muros del statu quo, aquel que ha dicho: ¡la realidad, no es lo que
parece!, el verdadero creativo, el verdadero artista rompe paradigmas. ¿Por qué
no ser un artista en la contemplación de la vida?, de nuestra propia vida. El
matemático es tan estúpido intentando encestar una canasta de baloncesto como
el médico tratando de hacer una reproducción de cualquier cuadro de Diego
Rivera. Con esto no quiero decir que el médico no pueda aprender o no tenga la
habilidad de crear pinturas de gran calidad, con esto quiero expresar el
resentimiento que se muestra en mi pecho al escuchar que el concepto de
inteligencia se reduce a las habilidades lingüísticas y lógico matemáticas.
Desde que me hice consciente de tan severo problema, no he encontrado un solo
argumento que sea válido para concebir las habilidades artísticas como carentes
de inteligencia. A la sociedad nos hace falta aprehender el concepto de
inteligencias múltiples propuestos por Gardner. Sin embargo, todo conlleva un
proceso. ¡Sólo los valientes se atreverán a retar el statu quo y alcanzaran a
llegar muy lejos!, no hay razón válida para desvalorizar nuestros intereses o
deseos. El sistema nos orienta a cumplir los deseos dominantes, el de algunos
pocos; pero la felicidad no se alcanza siendo sirviente de los demás, la
felicidad se alcanza siendo sirviente de uno mismo, cumpliendo nuestros gustos
y caprichos. Más vale músico feliz que abogado frustrado, al final, si hacemos
lo que en realidad nos gusta, es mucho más probable que obtengamos la felicidad
plena.
Así pues podríamos
continuar desmenuzando el resto de facetas del autoengaño, sin embargo
llegaríamos a la misma conclusión: nos autoengañamos porque nos dejamos
enajenar por el otro, y la razón por la cual nos enajenamos es por la falta de
conocimiento de nosotros mismos. Existen elementos imprescindibles para
alcanzar nuestros objetivos y metas: autoconocimiento, valentía y
perseverancia. Para poder contar con tales elementos es imprescindible comenzar
con reflexionar sobre nuestra toma de decisiones, nuestras acciones, nuestro
presente, nuestro pasado, nuestras metas y objetivos, nuestros deseos, etc.
Todo esto a través del pensamiento crítico y la introspección, después, habremos
dado un paso a la victoria.
El autoengaño de una vida falsa en facebook
Y tú, ¿quieres salir de tu zona de confort?
Ahora, ¿para qué eres bueno?



Hola :) me gustó mucho tu entrada, ¿podrías hablar luego acerca de la elección de carrera o sobre ideologías? Son temas que a mi parecer podrían ser muy interesantes, Saludos
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